En medio a tanta tragedìa y frustraciones en la Isla, acentuadas con las devastaciones de los ùltimos dos huracanes, el gobierno cubano en lugar de brindar confìanza y esperanzas reales a la poblaciòn, les han pedido nuevamente mucha paciencia, mayores sacrificios y privaciones.
El discurso oficial, como siempre, vuelve a reenviar las aspiraciones, esperanzas y sueños del ciudadano comùn a un futuro sin precisiòn, a un mañana indefinido, a las mismas promesas jamàs cumplidas en estas cuatro dècadas.
¿Què otra cosa puede esperar el pueblo cubano de una clase dirigente que ha llevado al paìs a una brutal crisis econòmica y financiera, a la antesala de una bancarrota general?
¿Què otra cosa puede esperar el pueblo cubano de una clase dirigente que ha llevado al paìs a una brutal crisis econòmica y financiera, a la antesala de una bancarrota general?
¿Què confianza puede albergar en ese sistema polìtico que no ha sido capaz de crear una estructura productiva generadora de rìquezas materiales, por lo cual hoy tienen escasas reservas para enfrentar catàstrofes naturales de las magnitudes de Gustav e Ike?
¿Por què debe el pueblo continuar ofrecièndo màs crèdito polìtico a dirigentes incapaces e ineficientes que despuès de cuatro y media dècadas no han logrado garantizar las necesidades fundamentales de la poblaciòn como la vivienda y una estable y adecuada alimentaciòn?
Una vez màs, esos dirigentes cubanos no han tenido el valor polìtico y cìvico de reconocer sus errores e ineficiencias; ni han aprovechado la ocasiòn para promover alternativas que permitan liberar las potencialidades del factor humano en la Isla estimulando el nacimiento y desarrollo de la iniciativa privada, de sociedades cooperativas en todos los sectores, y de una posible colaboraciòn e inversiòn de la comunidad cubana en el exterior en la economìa de la Isla.
Algunos simpatizantes del sistema cubano han tratado justificar la situaciòn en la Isla comparàndola con los problemas que ha dejado el huracàn Katrina en EEUU y las dificultades del gobierno Bush para superar sus efectos devastadores, como insinuando que ni las sociedades capitalistas pueden garantizar ràpidas soluciones a los problemas generados por èstos fenòmenos naturales.
Una vez màs, esos dirigentes cubanos no han tenido el valor polìtico y cìvico de reconocer sus errores e ineficiencias; ni han aprovechado la ocasiòn para promover alternativas que permitan liberar las potencialidades del factor humano en la Isla estimulando el nacimiento y desarrollo de la iniciativa privada, de sociedades cooperativas en todos los sectores, y de una posible colaboraciòn e inversiòn de la comunidad cubana en el exterior en la economìa de la Isla.
Algunos simpatizantes del sistema cubano han tratado justificar la situaciòn en la Isla comparàndola con los problemas que ha dejado el huracàn Katrina en EEUU y las dificultades del gobierno Bush para superar sus efectos devastadores, como insinuando que ni las sociedades capitalistas pueden garantizar ràpidas soluciones a los problemas generados por èstos fenòmenos naturales.
Lo ùnico que en sus declaraciones olvidan reconocer que, independientemente de la particular ineficiencia demostrada por la administraciòn Bush, la gran diferencia es que el capitalismo ha sido capaz de generar rìquezas materiales que le permite disponer de reservas estratègicas para superar crisis naturales de este tipo, mientras que el socialismo cubano sòlo ha provocado estancamiento econòmico, reproducciòn de la escasez material y financiera.
Tratando de seguir la lògica de esos simpatizantes y del gobierno cubano, si el socialismo, como ellos continùan enfatizando en sus "mesas redondas", discursos y llamados polìticos a la poblaciòn, es el sistema de la planificaciòn y el uso eficiente de los recursos, por què ese sistema no ha sido capaz de crear y garantizar las necesarias reservas estratègicas para enfrentar y resolver, por sì solo, catàstrofes naturales de esta magnitud en la Isla?
¿Por què un gobierno socialista para enfrentar esta crisis debe pedir con desespero la apertura de un mercado capitalista como el norteramericano, conjuntamente con el otorgamiento de lìneas de financiamiento? ¿quièn depende del otro? ¿quièn es màs eficiente y productivo?
Estos ciclones han sido un termòmetro para demostrar el grado de enfermedad del sistema polìtico en Cuba. A la hora decisiva, los comunistas cubanos, con su "pujante y eficiente socialismo" tienen que virarse para las economìas capitalistas, entonces,
¿dònde està la fuerza, vitalidad y superioridad de ese modelo implantado en Cuba?
No hay comentarios:
Publicar un comentario